jueves, 30 de abril de 2009

12(%) of Separation...

12(%) of Separation…

Hay una famosa teoría que dice que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco eslabones, es decir, estas dos personas estarían conectadas por tan sólo seis enlaces. Esta teoría se llama 6 grados se separación (Six Degrees of Separation) y fue propuesta por Frigyes Karinthy en 1929… Yo tengo otra.

En Semana Santa viajé al estado Falcón, a La Vela de Coro. Allá nos esperaba una familia, muy amables todos ellos y con verdadera mística de anfitriones, no habíamos terminado de bajarnos del carro cuando ya estábamos brindando. Me llamó la atención tamaña fiesta sólo para recibir a unos caraqueños a las 12 de la noche, pero qué carajo, éramos los agasajados así que súbele a la música y… pásame la boteeeeellaaaa!!!!

Esa noche conocí a varios “personajes”. Estaba esta mujer entrada en sus treintas, dicharachera, misteriosa, un tanto loca y con un hígado sin fin. Luego estaba este señor, digno representante de la sencillez del pueblo y portador de una barriga tan grande como el autobús que maneja entre La Vela y Punto Fijo. También estaba su esposa, una señora cariñosa, reilona, sencilla y tan fiestera como el tamaño del otro autobús, que junto a su esposo, maneja en la misma ruta. Luego está la dueña de la posada, una mujer que engaña en apariencia, pues con un cigarrillo y una cerveza como extensiones biónicas de sus manos, regenta, mantiene y anima su posada con todo lo que cualquier turista pueda desear. En la posada concurría un señor que al principio pensé que también estaba hospedado allí, pero no, él sólo va allí a cantar Karaoke con un sombrero de charro, y de paso anima un poco la cosa. Y por último, pero definitivamente no menos importante, Doña Rosa, una mercaderista de “elixires” varios.

Amanece y toca desayunar, la señora de la posada nos da cafecito recién colado, pero no nos ofrece desayuno, porque está ocupada recibiendo el cargamento de bebidas para equipar el bar de la posada, pues es Semana Santa y está full. Y cuando les digo “cargamento” es porque la cantidad que está recibiendo es grosera, a lo que ella tranquilamente dice que todo es baratísimo, “estamos en puerto libre”.

El señor barrigón dueño del autobús nos lleva a comer empanadas en un restaurante a la orilla de la playa. Las de camarón estaban insuperables, por decir uno de la gran variedad de rellenos. ¿su costo? Todas a 1 Bs.F, no importa la que agarres, todas cuestan lo mismo. Segunda sorpresa y me contestan lo mismo, “estamos en puerto libre”.

Ya llega la hora de “refrescarse” y nuestra nueva amiga, la del hígado sin fin, nos lleva a la licorería de confianza, léase la de su papá. Compramos “par de cajitas” hielo, refrescos y vasos, y cuando nos dan el vuelto, le digo al señor que me devolvió dinero de más, el señor me dice: no mijo, está bien, cada caja cuesta 22 BsF, “estamos en puerto libre”.

Avanzado el día, la señora esposa de mi amigo el barrigón, quiere agasajarnos preparándonos un chivo en salsa, somos bastantes y hay que comprar muchas cosas, así que invocamos al rumiante fiestero y recolectamos suficiente para las compras, a lo que la señora con cara de espanto pregunta: ¡¿y para que ese platal, muchachos?! ¿Van a vender chivo en la playa? Nos dice que con menos de la mitad es suficiente, adivinen por qué, porque “estamos en puerto libre”.

Después de semejante comida, no provoca tomarse una cerveza más, sino sentarse a conversar con Juanito caminador, (Johnnie Walker para quienes no son de confianza) pero es tarde, son la una de la madrugada, y por dry law, todos los altares están cerrados. Entonces aparece mi amiga “hígado sin fin” y dice que ella sabe dónde podemos comprar elixires mayores de edad a 70 BsF. el litro. Todos nos miramos como quien ve a Michael Jackson negro, pero yo sabía con lo que me iba a salir la tercia, así que me le adelanto, y con el tono cadencioso de la costa, le espeto la frasesita “es porque estamos en puerto libre” ¡¿qué tal?! esta vez no me iba a ganar. Pero ella me dice que no, que Juanito no viene “caminando” del puerto libre, sino nadando de Curazao, pues es de contrabando. El ¡Plof! de Condorito no se hace esperar y nos lanzamos a casa de Doña Rosa, una viejita en sus ochenta y dele que con verte la cara, sabe por cual elixir vas, y es hasta capaz de hacerte soberbias recomendaciones de maridaje. Aunque sospecho que no mucha gente se toma la molestia de conversar con Doña Rosa, pues allí hasta el mendigo de la esquina se emborracha con whisky. Por cierto, Doña Rosa tiene más variedad que el papá de mi amiga en su licorería.

Solucionado nuestro problema etílico, nos acercamos a una competencia de sonido previa al evento Nacional el día siguiente en Adícora. Quienes hayan visto un evento de estos, saben de lo que hablo, pero lo curioso de este en específico, es que hasta los carritos de helado estaban tuning, era una grosería, carros que incluso están descontinuados, motos, carcachas, coches de bebé, carretillas de carga, carruchas de niño, carritos de mercado, monopatines, cualquier cosa que tenga ruedas estaba tuning y con un equipo de sonido que ofende. Sucede en que en La Vela de Coro el deporte nacional es el tuning car, obvio… “estamos en puerto libre”.

Al final de ese día supe que la dueña de la posada es hermana del pana barrigón, que el pana barrigón es esposo de la señora que preparó el chivo, que la señora que preparó el chivo es prima de la amiga del hígado sin fin, que la amiga del hígado sin fin es hermana del pana que canta el karaoke en la posada, que el pana que canta karaoke en la posada es hijo de Doña Rosa la de los elixires clandestino, y que Doña Rosa es quien le estaba despachando el cargamento a la dueña de la posada esa misma mañana. Todos unidos por una misma cadena, que en vez de 6 eslabones, tiene 12… Los 12 puntos porcentuales que hacen que todo el que va a Coro, celebre que “estamos en puerto libre” aun cuando es una quimera. 12 puntos porcentuales que lavan cerebros y separan realidades… 12(%) of Separation.

Por cierto, La Vela de Coro no es puerto libre, sólo lo es Punto Fijo… saquen sus cuentas.

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